Corona Dolorosa 2019

Viernes de Dolores, preludio de la Semana Santa

En Utrera es la Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno quien tiene entre sus titulares a la Virgen de las Angustias, que desfila el Viernes de Dolores, último día de la Cuaresma.

La devoción del rezo de la corona dolorosa parece iniciarse en los primeros años del siglo XVII. En 1607 el Papa Pío V concede indulgencias a este piadoso ejercicio que practicaban los cofrades de Santa María ubicados en las iglesias de los Siervos mediante el breve Cum Certas unicuique. En esta época todavía no se rezaban las siete septenas de Ave María, sino queconsistía en la recitación de siete Padrenuestros e igual número  de Avemarías.

En 1608 se publica la obra fonte salutifera di Giesu ornata di considerazioni,meditazioni e soliloquii divota e affectuosi escrita por el  religioso servita   fray Arcangelo Mª Ballottini , en este opúsculo  se animaba a los hermanos de la tercera orden a meditar diariamente los misterios dolorosos del rosario y terminar poniendo la mirada en la Madre Dolorosa al pie de la Cruz; parta facilitar este ejercicio nuestro autor escribe siete meditaciones sobre la Pasión para ser utilizados  cada uno de ellos en los días de la semana. De esta manera se fijaba el rezo cotidiano y la inclusión de las Avemarías como en el rosario pero sólo en número de siete. Tan sólo nueve años más tarde Ballotini publica una nueva obra Practica di ricitare la corona Della Beatísima Virgine Maria y en 1619  el Discorso sopra la corona delli sette dolori che sostenne la beata Vergine Maria nella passione e morte del suo dilettissimo figliuolo e salvator nostro Giesú Christo. También el servita fray Gregorio María Alasia en los mismos años publica Corona septem dolorum beatae Mariae Virginia.

Por orden del Prior general Angelo Mª Bernardi comenzará en el convento de Bolonia a recitarse públicamente la corona ante la imagen de la Virgen Dolorosa con la participación de los fieles, a partir de ese año -1640- esta práctica se extiende a los demás conventos de la Orden.

Podemos afirmar que la aparición de esta devoción y su posterior evolución es genuina de la Orden de los Siervos destinada originariamente a aumentar la vida de oración y meditación de los seglares terciarios servitas.

Virgen de las Angustias desfilando el Viernes de Dolores

1º Dolor

La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús.

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor. . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.

Dios te salve, María,…

2º Dolor

La huida a Egipto con Jesús y José.

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.

Dios te salve, María,…

3º Dolor

La pérdida de Jesús.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.

Dios te salve, María,…

4º Dolor

El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.

Dios te salve, María,…

5º Dolor

La crucifixión y la agonía de Jesús.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.

Dios te salve, María,…

6º Dolor

La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como El nos amo.

Dios te salve, María,…

7º Dolor

El entierro de Jesús y la soledad de María.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos…

Dios te salve, Maria,…
Gloria al Padre .