CarteleríaConsejoSemana Santa de Utrera 2019

Presentación Cartel Semana Santa 2019

La semana Santa está a la vuelta de la esquina, ya lo anuncian las temperaturas primaverales de este domingo 24 de febrero, día en el que se ha presentado el Cartel de la Semana Santa de Utrera de 2019.
Con un Hospital de la Santa Resurrección lleno a rebosar, a las 13 horas se dieron cita el Consejo de Hermandades y Cofradías, el Director Espiritual del Consejo, Hermanos Mayores, el Alcalde en representación del Ayuntamiento y numerosos cofrades.

El Alcalde y el Presidente del Consejo descubrieron el cartel, este año de unas dimensiones considerables, QUE REPRESENTA AL CRISTO CRUCIFICADO DE LA HERMANDAD DE LOS MILAGROS obra del artista utrerano Juan Guerrero García, que no pudo asistir, por lo que D. Roberto Jiménez, presidente del Consejo, dio lectura a la descripción de la obra del autor:

“Sirvan estas palabras para explicar la génesis y la creación del cartel:
¿Diseñar el cartel de la Semana Santa de Utrera para el año 2019?… ¿Aceptar esta proposición? … La creación de una obra artística sea un cuadro, un mural… responde a unos condicionantes específicos para cada tipo de obra, mucho más libres en los casos anteriores. Pero si hablamos de un cartel de Semana Santa, las limitaciones son mayores, puesto que estas vienen condicionadas por la expectación de los destinatarios, el tratamiento que se les va a dar a las imágenes, el respeto, la personalidad de las figuras, la intencionalidad de la obra…

Aceptada la propuesta, las ideas bullían. Había que decidirse por una de ellas, pero no era fácil; había muchas, algunas se desviaban del objetivo final, puesto que deseaba ofrecer un cartel elegante y potente a la vez; sutil, delicado y que fuera recibido con respeto.

El público que contempla la obra ya hecha y la interpreta piensa que ha sido fruto de una genial inspiración y obvia, que el proceso de creación tiene muchas fases en las que el autor matiza, reinterpreta…, incluso, una vez dada a la imprenta, le quedan dudas sobre qué aspectos podría reformular para resolverla de forma distinta.

La imagen en la que se inspira el cartel es una talla en madera de ciprés, que data del siglo XVI, de autor anónimo, que representa un Cristo crucificado muerto y que se venera en la Parroquia de Santa María la Mayor en un retablo fechado a finales del siglo XVIII, el Señor de los Milagros. Esta talla cautivó a muchos utreranos y motivó la creación de la antigua Cofradía del Santo Crucificado de los Milagros procedentes de la Hermandad de San Miguel. De ahí, la inspiración.

Mi meta, trasladar mi imagen de la escultura a un formato distinto: una pintura sobre tabla. Para ello, después de barajar distintas ideas, he elegido una lectura fría, rigurosa, y, a la vez, sencilla, donde cada pincelada se mueve con el sentido de la forma, definiendo la anatomía del crucificado, el paño de pureza…

En la imagen del cartel aparece una figura central, la del Crucificado, en la que se renuncia a la idea de la representación del espacio, sin perspectiva, sin profundidad; donde sólo cobra protagonismo Él, produciendo una imagen rigurosa que se construye utilizando pinceladas espontáneas que resaltan la figura, utilizando la luz como elemento tangencial a las formas, y dejando que sus sombras frías, recorten la imagen con tonos y matices más cálidos. Esa luz plana que recorre toda la figura cambia de calor y color a lo largo de ella, recreando la imagen que tenía de la talla. También para darle la mayor importancia al Señor de los Milagros, he recurrido a suprimir elementos ornamentales y dramáticos, típicos de la época en la  que se talló la imagen,  que el receptor de la obra podría restituir en su memoria: la corona, las potencias, parte de la cruz, la sangre, golpes, dolor… todo se sustituye por una calma de fondo tranquilo y claro, envolviendo una figura casi viva llena de matices y colores calientes, donde la luz, protagonista de la construcción, se pasea por todo el cuerpo haciendo hincapié sobre todo en el paño de pureza y perdiéndose esa calidez según nos retiramos del torso hacia las manos y los pies, que solo quedan apoyados  y no clavados en la cruz.  

El cartel tiene la intención de provocar una búsqueda con la mirada de una figura en la que la talla recobra vida con gestos puramente pictóricos, con pinceladas y trazos frescos que hagan recordar la pasión del Crucificado.
Desde estas líneas quiero, no obstante, trasmitir mis más sinceros agradecimientos y reconocimiento al Consejo Local de Hermandades y Cofradías y al público que hoy nos acompañáis.”

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